Published On: Lun, Mar 18th, 2019

Dignificar la bandera de la nación

Foto de Carlos Arana Martínez.

Hace pocos días escuché a dos jóvenes conversar sobre la compra entre ambos de un bicitaxi, esos que están de modas en estos tiempos, pero el asuntó que me llevó a escribir este comentario no fue la adquisición por parte de ellos de ese nuevo medio de transporte, sino lo que escuché después.

Pues resulta ser, que el más lozano de los dos, pretendía adornar el carruaje con una bandera extranjera, no transcurrió ni una milésima en que el acompañante respondiera con prontitud, como decimos los isleños, “de eso nada”, si vas a ponerle bandera, que sea la cubana.

Es admirable escuchar, esta respuesta, aun cuando sabemos que todos los jóvenes, no piensan del mismo modo.

Desafortunadamente algunos ejemplos no son dignos de elogiar, pues en algunos casos, por citar otros, les comento que existen quienes asisten a las concentracionesde actos masivos, como el primero de mayo, y luego de concluir la movilización, tiran la banderita por doquier. Y, “el más patriota de los presentes”, recoge por aquí, y por allá, aquella que encuentra a su paso, porque le duele que la pisoteen.

Y qué decir de aquellas niñas y niños que al hablar de los símbolos nacionales, llegan a confundirlos con los atributos.

En fin, si se tratara de un examen, varios hubieran suspendido. Pero la comprobación puede tener un extraordinario; se repite y pueden aprobar. Lo importante es lo que queda para la vida, para el futuro. Ya a esas edades, dichos saberes debían fluir como el agua, arraigados en el corazón y asimilándose en la mente.

Entonces, surge la interrogante ¿cómo está llegando la historia?, qué influencia tiene hoy la familia en la formación de valores y en el aprendizaje de sus hijos?

Para suerte de los que amamos la tierra que nos vio nacer, recientemente analizaron en La Habana el proyecto de ley de símbolos patrios, el cual fue calificado por el diputado Eusebio Leal , de muy importante, pues representa lo más puro de una colectividad humana y será el legado para el comportamiento cívico de los cubanos.

Como ciudadanos de este país tenemos el compromiso y el deber de inculcar en nuestros hijos y estudiantes, el amor por nuestros símbolos, estos identifican a toda la comunidad de personas que pertenecemos a una misma nación y que compartimos una historia, un presente y un futuro.

Por el valor que representan, merecen entonces, el más grande y vivo respeto; tengan en cuenta, que la reverencia que le hagamos significa, respetarnos a nosotros mismos.

 

 

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