Historia Local

Publicado por Consejo Editorial Escrito Hoy Martes, noviembre 15th, 2016 0 Comentario

Cuando se hable de Cruces, popularmente se atribuye a la derivación de intercepciones bien de aminos o de paralelas ferroviarias. ¿Es acertada esta versión?, ¿Tiene basamento lógico e histórico tal afirmación, entonces realmente ¿Por qué Cruces?.

El Hato Las Cruces

El Hato las Cruces fue mercedado en Sancti Spíritus el 25 de Junio de 1593, al cual perteneció hasta 1724; año cuando pasa a formar parte de la jurisdicción de Villa Clara.
Pero, como consecuencia del rápido fomento económico social alcanzado por la Colonia Fernandina de Jagua en 1830 se le concedió la categoría de Villa, con gobierno político y militar otorgándosele como límite jurisdiccional a Cienfuegos la línea recta entre San Marcos y Siguanea. Fueron otorgadas 250 leguas, pero Don Luis D´Clouet en realidad tomó 462, queda de esta forma el Hato las Cruces en el territorio cienfueguero, al delimitarse la jurisdicción de Cienfuegos, como parte del Partido Judicial de San Fernando de Camarones.
Cubría esta extensa zona tupidos bosques y una suave vegetación de sabana, pero con escasas reservas fluviales, destacándose los arroyos La Lima y El Plátano; estos factores, así como el poco empleo de mano de obra en los siglos XVII y XVIII, por parte del Marquéz del Real Socorro y sus descendientes, permitieron el desarrollo de una ganadería extensiva y la explotación de maderas preciosas, ambas actividades económicas constituyeron el basamento para el conocimiento y formación de esta zona histórica.
Hasta la década de 1830 en la jurisdicción de Jagua la ubicación de los ingenios se realizó en torno a los ríos navegables Salado, Arimao y Caonao. Con la línea de expansión azucarera que siguió el noroeste de la jurisdicción hacia la década de 1840, llega a nuestro territorio la economía de plantación esclavista, como consecuencia de las excelentes condiciones del Hato Las Cruces.
El mismo contaba con tres asentamientos poblacionales hacia 1840, con requerimientos para ser considerados caseríos: uno llamado Sabana las Cruces, cercano al entronque del camino de Cienfuegos a Villa clara con el de San Fernando de Camarones, el otro denominado Las Cruces, en la intercepción del propio camino de Cienfuegos a Villa Clara con el camino al Ingenio San Agustín, y el asentamiento con mayor población llamado Las Lajas; constituye esto entre otros factores la delimitación de dos territorios azucareros bien definidos: Las Cruces y Las Lajas, y de una zona histórica determinada: Cruces-Lajas.

Hacienda Las Cruces

En 1841, como resultados del convenio suscripto entre Antonio Veitía Pit y Joaquín Pedrozo Sotolongo, se realizó la división de los terrenos correspondientes al Hato Las Cruces de las de Ranchuelo y del Realengo de Regla; en este deslinde se hace evidente el desmembramiento de la gran propiedad en pequeñas haciendas bien por ventas o cesión de posición de los terrenos; entre herederos del Hato Las Cruces de la cual quedó bien delimitado territorialmente. De la parte del hato propiedad de Joaquín Pedrozo Sotolongo se mantuvo con el nombre de Las Cruces perteneciente al Partido Judicial de San Fernando de Camarones, la otra parte del hato se asignó en propiedad a Antonio Veitía Pit, convirtiéndose en el territorio de Lajas.
Las excelentes condiciones naturales, así como la cercanía al puerto de Cienfuegos posibilitó a la Hacienda Las Cruces, atraer a capitales de otras regiones para dedicarse a la producción azucarera, debido a ello entre 1842 y 1852 en Las Cruces se crearon 6 ingenios: Angelita, Divertido, San Francisco, Santa Catalina, Dos Hermanas y Andalucía; la difícil y costosa transportación hacia el punto de embarque encarecía sus producciones, esto motivó la necesidad de buscaar alternativas para abaratar el proceso productivo; un camino de hierro en esta zona, se convirtió en un constante anhelo y ocupación para los hacendados.

Paradero Las Cruces

En 1847 fue el año de partida para la verdadera materialización de la idea del camino de hierro entre Cienfuegos y Villa Clara desde el punto de vista legal, aunque los trabajos en la vía se iniciaron el 4 de Febrero 1848; estos respondían al trazado del proyecto elaborado en 1846, dicho trazado dejaba bien definido la no elección de la línea recta, pues los terrenos de la zonas son quebrados y cruzados en todos los sentidos por ríos y arroyos. El proyecto fue concebido por el agrimensor Alejo Helvesio Lanier y el ingeniero Julio Sagebien. El capital para la construcción de esta grandiosa empresa para su época fue aportado por accionistas en lo fundamental de la zona, y recibieron el apoyo del Gobierno Superior Civil.
Las paralelas de este proyecto irrumpieron en el Partido de San Fernando de Camarones, con la creación del Paradero Cabeza de Toro ubicado en las inmediaciones del círculo Las Cruces; el avance de los trabajos en la vía le permitió llegar el 10 de Julio de 1852 al punto denominado Sabana de Las Cruces donde quedó inaugurado el Paradero de Camarones, punto más cercano del ferrocarril de Cienfuegos a Villa Clara en realción al pueblo cabecera del Partido de San Fernando de Camarones.
El 15 de Noviembre de 1853 llegaba el ferrocarril a la Hacienda Las Cruces; este proyecto no tomó el caserío Las Cruces en la milla 27 para crear su infraestructura ferroviaria, sino que construyó el paradero y el patio ferroviario en la milla 29 y el triángulo entre las millas 30 y 31; lugar conocido como Sabana de Ibarra.
Dada la rapidez, capacidad de carga y ventajosas condiciones operativas, el ferrocarril constituyó a partir de la segunda mitad del siglo XIX en la región cienfueguera el elemento fundamental, determinó la distribución geográfica de su actividad económica principal: la industria azucarera; pero en esta región la acción modificadora del ferrocarril además de su influencia en la esfera económica contribuyó a la aparición de nuevos núcleos poblacionales los cuales conformarían una nueva distribución geográfica de la población como fue; la formación del barrio del Paradero de Camarones y el poblado Las Cruces; el primero con características de apeadero, nucleó a su alrededor un pequeño grupo poblacional, mientras el segundo con categoría de paradero posibilitó la construcción de estación, almacenes, casas para empleados y talleres.
En la primera etapa, esta infraestructura económica y de comunicación, así como sus posibilidades de empleo y asentamiento, permitió a muchas personas solicitar avecindarse, dde esta manera Joaquín Pedroso Sotolongo, accedió a la construcción de dos casas en sus terrenos a la señora Faustina Bermúdez. Según los historiadores Ernestina Grimaldy e Ignacio Del Monte y Lamar, juzgan a este hecho como el acto de fundación del pueblo de Las Cruces, pero en los archivos consta que por los terrenos facilitados a esta señora debía pagar crédito a Joaquín Pedrozo, esto evidencia como este señor no es totalmente propietario, al no existir un acuerdo oficial del Ayuntamiento donde reconociera el lugar como poblado.
A fines de 1853 la Empresa Ferroviaria de Sagua la Grande proyectaba vincularse directamente con Villa Clara, pero atendían a las potencialidades comerciales y productivas que ofrecía el trazado por Santa Isabel de las Lajas; deciden emprender la construcción del camino de hierro hacia esta región y promover el acceso a Villa Clara mediante la vinculación con la Empresa Ferroviaria de Cienfuegos a Villa Clara. En el paradero Las Cruces, continuaban asentándose a su alrededor diversas personas con el objetivo de iniciar algún negocio; aún estos terrenos continuaban en propiedad de Joaquín Pedrozo Sotolongo, quien vende en 1856 mediante la escritura Nº 382 del 16 de Agosto del propio año la hacienda Las Cruces a la Empresa del Ferrocarril de Cienfuegos a Villa Clara.
Constituye otro ejemplo de la no existencia de un poblado, el caso de Pedro Esparraguera quien en 1858 solicitaba a la empresa la autorización para promover en terrenos de la misma una fonda; en ofrecimiento abastecería de comida gratis a maquinistas y tripulación del tren y en caso de incendio no pedir indemnización.
Las empresas ferroviarias de Sagua la Grande y Cienfuegos-Villa clara, iniciaron relaciones de trabajo para conveniar la posible conexión de sus líneas ferroviarias en el paradero Las Cruces en 1856; pero no es hasta 1859 cuando la Empresa del Ferrocarril de Cienfuegos a Villa Clara autorizó definitivamente a la Empresa Sagua la Grande la concesión para la realización del proyecto; culminándose este proceso a fines de 1860. De esta manera quedaban enlazadas dos de las regiones azucareras más importantes de la región central de Cuba convirtiéndose en un verdadero emporio de esta industria para el gobierno español y gran fuente de riquezas.

Poblado Las Cruces

El auge que había obtenido este paradero con la actividad de las empresas ferroviarias Cienfuegos Villa Clara y Sagua, le propiciaron un alto valor a los terrenos en este punto, esto hizo decidir a la empresa del ferrocarril de Cienfuegos a Villa Clara, cumplir un viejo compromiso con el Ayuntamiento de Cienfuegos; fundar un pueblo en el paradero Las Cruces.
Para ello, ordenó al agrimensor Luis García Romero la confección de un plano que repartiera en lotes las 30 caballerías de la hacienda Las Cruces e iniciar su venta a partir de 1860. Así dicha hacienda quedó dividida en 33 lotes y seleccionados el 1 y el 2 para ubicar el pueblo, el cual fue trazado en 21 manzanas con 4 calles paralelas al ferrocarril, separándolas de este un área de mayor amplitud denominada Paseo del General Pezuela y paralela las calles: Heredia, Espartero, Padilla y Las Cruces; conformaban las manzanas de sur a norte verticalmente las calles: General Prin, Cervantes, Obispo Espada, Padre de las Casas, Colón, Ramírez, Calderón y el camino a Mal Tiempo. Quedó una manzana como plaza pública con el nombre de Fernandina, entre las calles Padre de las Casas y Colón, Heredia y Espartero.
Respecto a la formación de esta nueva población, sus primeros datos historiográficos son recogidos en la memoria de la Junta Directiva de la Empresa del Ferrocarril de Cienfuegos a Villa Clara de 1860, donde se puede apreciar un resumen de contabilidad de las ventas de terrenos en Las Cruces. Otros datos específicos de este hecho, aparecen en el legajo Nº 6 de la documentación legal del Archivo de los Ferrocarriles de Occidente, en el lote Nº 13, allí se atestigua la distribución de las 30 caballerías compradas a Joaquín Pedroso Sotolongo acompañado de un plano original del poblado Las Cruces, con fecha 8 de Septiembre de 1862 y firmado por Luis García Romero. La carencia de información precisa de una fecha de fundación, nos lleva a apreciar y determinar un perído aproximado de surgimiento enmarcado entre 1860 y 1862.
El poblado Las Cruces quedó política, adminsitrativa y judicialmente como un barrio del partido de San Fernando de Camarones, que unido al de Mal Tiempo formaron un cuartón de la Capitanía Pedánea de dicho partido judicial.
El ferrocarril propició el nacimiento de la vida urbana del poblado Las Cruces, pero también aseguró por muchos años su desarrollo. Con el movimiento del producto del azúcar se estimuló la continuidad del proceso azucarero de la zona, la circulación de pasajeros proporcionó una clientela estable, para un próspero comercio al por mayor y menor.
Al trazado inicial del pueblo se le había adicionado hacia 1865, el denominado barrio Monte-Cristi; en el territorio conocido anteriormente como la Trocha; terrenos del antiguo ingenio Andalucía propiedad de Zanoletty, quien parceló y ofreció en venta o arriendo lotes de esta parte de su hacienda.
A finales de la década de 1860, el Ejército Español con la finalidad de aislar la región oriental de la prácticamente pacificada región central, creó líneas de fortificaciones- como la trocha de Júcaro a Morón – en la región central dicho ejército apreció y valoró la posición estratégica, el cual ofrecía el poblado Las Cruces al converger en él, las paralelas de las empresas ferroviarias Cienfuegos-Villa Clara y Sagua, así como los intereses económicos y políticos de la metropolí en regiones enriquecidas por las producciones y la comercialización de los azúcares, esto motivó al General Concha y posteriormente Valmaseda a establecer y mantener su Cuartel General en este poblado. En la década del 70 el Ejército Español decide reforzarlo por fuerzas de apoyo compuestas por Oficiales y Voluntarios, pues se considera el punto más céntrico donde se posibilitaba la movilidad de las tropas.
Un dato que demuestra que Las Cruces se convirtió en bastión militar del Ejercito Español, lo constituyó la estancia aquí en 1874 del Brigadier Don Francisco Maria y del Coronel Don Alberto María de Borbón hijos del infante Enrique.

Término municipal de Cruces

Al concluir la Guerra de los 10 Años, el gobierno colonial español introdujo en Cuba una serie de reformas territoriales , entre ellas, una nueva división político administrativa dictada el 24 de Septiembre de 1878, la cual entro en vigor el 1 de enero de 1879.
Hacia época en Las Cruces y Mal Tiempo residían 3,141 habitantes y de ellos 76 poseían posibilidades de ser electores – según las leyes electorales de la época-; esrtas consideraciones electorales y demográficas y ante el desarrollo alcanzado por la industria azucarera, el ferrocarril, el comercio y la importancia política y militar de la zona, se decide por el gobierno de la isla conceder la condición de termino municipal de Cruces, con Ayuntamiento integrado por: un alcalde, dos tenientes alcalde, y 7 regidores. Este nuevo municipio perteneció a la provincia Las Villas, pero el poblado cabecera continuo llamándose Las Cruces.
Coincide estos cambios con las transformaciones operadas en la economía local en este período como consecuencia del proceso de concentración y centralización de la industria azucarera, aparecen los centrales que sustituyen, ahogan y absorven a los ingenios. Entre los centrales más sobresaliente se encuentran: Andreita, Santa Catalina, San Francisco, Dos Hermanas y La Teresa mientras el ingenio Mercedes sobreviviría con la intensificación del cultivo de la caña y la producción de mieles, pero tanto los ingenios Teresa y Mercedes no sobrepasaron el año 1895.
La desintegración de los bateyes de los demolidos ingenios, propició que muchos de sus vecinos decidieran asentarse en el punto mas prometedor de desarrollo en la zona, Las Cruces, así se favortece el rápido crecimiento de este núcleo poblacional el cual se vió cataliados por profundos procesos socioeconómicos como: la abolición de la esclavitud, la migración de comerciantes de otras regiones conocedores de las ventajas para el comercio, el publico movido alrededor de la actividad ferroviaria,entre otros. Este crecimiento poblacional justifica que en 1894 Zanoletty parcelara otra parte de su hacienda, incorporándolo al poblado, con el nombre de barrio Isla de Pinos y a inicios de la década de 1890 el Ayuntamiento decide parcelar un nuevo barrio: Pueblo Nuevo en los terrenos que se habían reservados para una escuela agrícola.
¿Cuándo el muncipio recibe el nombre Cruces?
El poblado que había evolucionado como un próspero y floreciente pueblo, continuó con la toponimia de Las Cruces, según lo demuestra toda la documentación historiográfica consultada durante el siglo XIX, incluso en la División Política Administrativa de 1878 cuando adquiere la categoría de municipio. Al decir de los hisoriadores locales aparece denominado por primera vez como Cruces en el censo desarrollado por la primera intervención norteamerica en el año 1899 vinculado a una población de tipo urbana y continuaba como término municipal.

¿Por qué Cruces?

Como todo imaginario social, el de los pobladores de Cruces esta lleno de historias, creencias y mitos que realzan su valor como pueblo, sustentado en una memoria indivdual y colectiva , por ello alrededor de su nombre se teje la más rica y diversas versiones de ese proceso de identidad y singularidad que es la denominación del terruño. La toponimia Las Cruces es tan antigua como la existencia de las propiedades de los terrenos donde surgiría el pueblo; fue utilizada en la mercedación del Hato, génesis territorial y su base evolutiva, desde el punto de vista socioeconómico y demográfico este posteriormente se convertiría primero en asentamiento poblacional, zona azucarera y punto ferroviario; pero el caprichoso imaginario, sustenta aún una tradición oral; insisten en afirmar las versiones relacionadas con la explicación de la toponimia de Cruces, vinculadas a la presencia del ferrocarril o cruces de los cuatro caminos; la historiografía local ha demostrado como ya se ha expresado la existencia de este nombre mucho antes de la aparición de esta tecnología, pero el hecho de poseer en la cultura popular varias disquisiciones le da una valía a la tradición de los crucences como la autenticidad y originalidad de su memoria colectiva y sentido de pertenencia.
Los historiadores plantean la carencia de fuentes documentadas que aclare la intención de esta toponimia; y en su discurso exponen dos hipótesis con bases histórico concretas: primero cuando fue mercedado el Hato su propietario tomó como punto de referencia algunos enterramientos de conquistadores que pasaron por el lugar y habían dejado señalizados con cruces los enterramientos, la segunda de las hipótesis plantea su designación por quien recibió la merced, presuponen la llegada del propietario de una región española denominada Las Cruces y decidiera darle el nombre de su lugar de origen.

 

Tomado de la leyenda del plano de la división política de los terrenos del Hato Las Cruces con el de Ranchuelo y Realengo Regla 1841 confeccionado por A.Lanier. Fondo sin procesar (APC).


Mayra Teresa Pina Yanes


Ana Belén González Terry