Ante la temporada ciclónica, prevenir es la mejor opción

Ante la temporada ciclónica la prevención es la mejor forma de evitar desastres y pérdidas irreparables, esta como ya es sabido comienza desde el primero de junio al 31 de agosto.
Últimamente la tendencia general al incremento de las pérdidas materiales es alarmante. Sin embargo, en el caso de las vidas humanas decrecen en países que desarrollan sus sistemas de alerta y respuesta de forma adecuada como sucede en el nuestro.
La municipalidad crucense a mi modo de ver tiene mucha tela por donde cortar pues son incontables las tareas a desplegar en ese sentido, sin embargo la morosidad pasea por doquier.
Para comenzar, los alcantarillados existentes deben estar atestados de desechos vertidos por nuestros propios coterráneos que al parecer no se dan cuenta que ellos mismos obstruyen estas vías de desagüe con la basura que tiran hacia allí.
Eso, por no mencionar que hasta materiales de desechos de construcciones van a parar a las alcantarillas de marras, por otra parte no se le da el debido seguimiento al cuidado de las zanjas existentes dentro de la localidad y sus alrededores.
El enyervamiento y los deslaves son otra causa de descuido así como la obstrucción intencional de estas vías fluviales, como ya lo he comentado en reiteradas ocasiones el ya archiconocido guachinango continúa como si fuera una represa de aguas súper negras, pues la putrefacción cada día se incrementa al no poder seguir su curso y no pasa nada, “hasta ahora”
Muchos más son los ejemplos que pueden engrosar esta lista de “tareas” por cumplir antes de lamentar esas pérdidas irreparables de las que hablo al comienzo de mi comentario.
Ojalá algún oído decisor, recepcione estas palabras que hoy suben al éter a través de nuestro medio de comunicación y eche a andar los mecanismos necesarios para que al menos las aguas continúen su curso y evitar así una inundación por los efectos de algún meteoro.
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