Buenos y malos sabores

Otra jornada de fiesta cultural, dejó como siempre buenos y malos sabores a quienes aspiramos cada año a encontrar propuestas novedosas y de calidad.
La XLII Jornada de la Cultura en Cruces era una oportunidad para demostrar lo mejor del talento artístico, que no es poco, y cuanto se hace en las instituciones en función del arte, la cultura y sus tradiciones.
Variadas fueron las propuestas, acorde con la función de cada uno de los centros culturales como Biblioteca, Galería de Arte, Museo y la Casa de Cultura.
La calidad estuvo presente, sin embargo no siempre lograron la presencia del público necesario en correspondencia con las particularidades de las propuestas.
Entre las causas creo están problemas organizativos que desde el mismo inicio de la Jornada de la Cultura afloraron. Poca divulgación, cambios de fecha u horarios y suspensiones de actividades estuvieron presentes.
Quiero mencionar algunos ejemplos como las ocurridas con el concurso de la Flor y sus pétalos, el encuentro de Bandas de Música, la esperada actuación de la orquesta Aragón, el grupo Folclórico Provincial y la Orquesta Loyola.
Que decir de los Galanes Aztecas, agrupación preferida en el territorio y cuyo espectáculo se inició prácticamente sin público, dos horas antes de lo anunciado.
En estos casos sobran siempre justificaciones, pero lo cierto es que el evento es planificado con tiempo suficiente y se desarrollaron un grupo de talleres y reuniones con todos los factores que intervienen.
No es la primera vez que la contratación del talento profesional en Cruces deja un sabor amargo a quiénes quedan a la espera de la presentación en el territorio.
Sabemos de las gestiones y el esfuerzo de las autoridades locales por complacer gustos y preferencias del pueblo, pero por más que lo intentan, cambios y justificaciones a última hora son anunciados por la entidad encargada de la contratación.
A pesar de ello la Jornada de la Cultura Crucense destacó por la variedad de actividades que instructores de arte, especialistas de la Casa de Cultura y el resto de las instituciones regalaron al pueblo. Sobresalieron la labor de los artistas de la plástica, los escritores, promotores culturales, aficionados a la danza y la música.
Ellos merecen el reconocimiento y quiénes tienen la alta responsabilidad de hacer de este evento una verdadera fiesta de la cultura deberán sacar lecciones y trazar nuevas estrategias. Esperemos así que la próxima edición cumpla todas las expectativas de ese pueblo que siempre espera con agrado su jornada de la Cultura, en torno a una fecha histórica como la Batalla de Mal Tiempo, cuya huella patriótica hoy está en corazón de cada crucense.


