
La célula básica de toda la estructura del Poder Popular en Cuba es la circunscripción, concebida para que hacia ella converjan la figura del Delegado y los órganos de gobierno, en lo que representa el aporte más legítimo y auténtico del sistema democrático en la nación.
El Delegado es el líder natural de la comunidad, elegido libremente por los ciudadanos, pero no es la máxima autoridad de la circunscripción, porque la máxima autoridad la tiene el conjunto de todos los electores que son los que lo eligieron, lo que convierte en real la participación de las masas en el poder estatal.
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