Por ellos, corazones agradecidos

Aplausos multiplicados de corazones agradecidos, dejan una huella en esta larga jornada de lucha contra una pandemia que de seguro nadie podría imaginar.
Son aplausos por el valor y la entrega de miles de compatriotas alejados de sus hogares, familias y dedicados por completo al enfrentamiento de una enfermedad totalmente contagiosa.
Ahí está el mayor riesgo de médicos, enfermeros, técnicos, especialistas y tantos otros trabajadores de la salud o de apoyo, que cada día lo dan todo para prevenir y enfrentar la COVID-19.
Hay miles de experiencias y cada una de ellas es símbolo del amor y la voluntad de hombres y mujeres formados en Cuba, pequeña isla del Caribe donde florece la esperanza por la vida.
Son tiempos difíciles, todos hemos cambiado. Formas de actuar, comportamiento y relaciones con los demás modifican nuestro andar diario.
Es que no puede ser de otra manera, cuando sabemos que solo conductas responsables forman la barrera a un virus que hoy no tiene otro antídoto.
Prevenir es la tarea de orden, pero ello implica ser estrictos cumplidores de las medidas orientadas por el ministerio de salud pública y esos dignos soldados de batas blancas cuyo descanso postergan por hacer el bien a los demás.
Jugarse la vida por salvar la suya es el mayor riesgo de nuestros médicos, ellos lo dan todo. Dejan sus hijos, esposas o esposos durante largo tiempo y se consagran a una labor que verdaderamente no tiene precio.
Los aplausos constituyen el reconocimiento a esa labor humana forjada en conciencia, esa que enseña la escuela cubana de medicina y que se multiplica en miles de galenos de otros países formados aquí y que hoy salvan vidas en muchas naciones.
Ser agradecido es la virtud de reconocimiento, valoración y respuesta justa, mucho más que una obligación moral. Por eso son los aplausos que conminan también a ser fieles cumplidores de las normas individuales, esas a la que todos los días hace referencia el doctor Francisco Durán.
Ser disciplinados es corresponder con el esfuerzo de tanta gente que cuida de nuestra salud. Por la familia, por ellos y por el país sigamos en la batalla junto a esos soldados que bien merecen el Premio Novel de la paz.


