Rigoberto Ortiz Rodríguez: Personalidad de la Cultura local
Muchas son las historias y personajes nacidos de cada pueblo, ciudad o rincón habitado del planeta. Es que la propia vida crea condiciones y el tiempo se encarga de acumular experiencias de todo tipo, pero a la vez desarrollar el talento de hombres y mujeres hechos para la creación natural del arte, así comienza su comentario el periodista Esteban Sosa Muñoz.
En realidad sobran ejemplos, pero el que me ocupa hoy es muy especial para quienes amamos nuestras raíces culturales. Viene del campo, de lo guajiro, del cauce de los ríos, de la inspiración poética y literaria, marcada en su mismo nacimiento en 1943 aquí en la “Tierra de los Molinos”.
Algunos lo conocemos como Rigo, pero su nombre es Rigoberto Ortiz Rodríguez, un promotor natural del arte campesino. Este hombre quedó por siempre atrapado en la décima y el punto cubano, los lleva en el alma, pero también los reparte a sus coterráneos, especialmente a niños integrantes del Taller de repentismo que dirige.
Muchos lectores buscan sus obras poéticas en la biblioteca del pueblo. En los estantes aparecen “Quitar la máscara al espejo”, un plaquett publicado en 1990; el libro “El último giro de la espiral” de 1993 y “Otra dimensión de la palabra” impreso en el 2007.
Lo que muchos no saben es que Rigoberto Ortiz a pesar de los años no descansa en la investigación y atesora gran cantidad de décimas antiguas de improvisadores naturales, de la región central de Cuba, aún sin publicar y más de 30 cuentos cortos.
Rigoberto, dirige la Peña Campesina “Bernardo Cárdenas” que cada domingo tiene su plaza en el Centro recreativo Los Almendros e integra el Taller Literario Municipal.
Creo que razones suficientes para que las autoridades locales le otorgaran hace varios años la condición de Personalidad de la Cultura local.


