
La historia del deporte y especialmente de nuestro pasatiempo nacional cuenta en sus páginas gloriosas con hechos de gran trascendencia.
Una de ellas se remonta a los años de 1874, cuando en el estadio Palmar de Junco del barrio Pueblo Nuevo, en Matanzas el 27 de diciembre se celebró el primer juego oficial de béisbol del país, entre las selecciones de La Habana y los locales.El juego terminó 51 carreras a 9 a favor de los habaneros y destacaron Esteban Bellán, con tres jonrones y siete carreras y Emilio Sabourín, con un cuadrangular y 8 carreras.
Aquel juego pasó a la historia del béisbol cubano como el primero reseñado en la prensa, aunque diversas pruebas demuestran que desde antes ya se practicaba con bates y pelotas en otros rincones del archipiélago.
Sin embargo, nadie puede dudar que el Palmar de Junco es cuna y centro de culto del pasatiempo nacional. Allí jugó el hijo ilustre de este municipio de Cruces Martín Dihigo Llanos.
La instalación deportiva una de las más antiguas del mundo en activo es Monumento Nacional desde 1991.
Hoy recordamos los 144 años de inaugurado el Palmar de Junco, una instalación que hoy presta servicio al pueblo más allá del béisbol. El estadio, como parte de la Iniciativa Municipal de Desarrollo Local, cuenta con gimnasios y ofrece cursos de masaje avalados por la Facultad de Ciencias Médicas y el Instituto de Medicina Deportiva. Además, se inauguró una cafetería temática llamada Los Tres Mosqueteros, perteneciente a la Sucursal Artex Matanzas.
La aspiración del gobierno en Matanzas es convertirlo en un centro que genere cultura, y sea escenario de grandes acontecimientos más allá del béisbol, como sucedió con las antiguas Ferias de Canarios del siglo DIECINUEVE o la presentación de Alicia Alonso el 28 de julio de 1962.
Hoy recordamos la apertura del Palmar de Junco, un estadio cuya vida está coronada por grandes pasiones de la pelota cubana.